El concierto de anoche en el antiguo campo de fútbol de Ciudad Meridiana. / PERE VIRGILI

La Plataforma por la Lengua organiza un concierto para fomentar el uso del idioma
DAVID COBO BARCELONA | 05/20/2018 12:00

“La música de una tierra te explica cómo acogerá las personas que vienen de fuera”. Lo dice Yusif Alhassan, nacido en Ghana, enamorado de la lengua catalana y que llegó a Barcelona en 2003. Habla un catalán impecable y celebra que la música haya sido, precisamente, la gran protagonista de la última iniciativa de la Plataforma por la lengua: el concierto Hazte Meridiana, celebrado ayer en la campaña el catalán, lengua común, un minifestival de música catalana con la intención de normalizar el uso de la lengua en las zonas con poco uso social del catalán, como es el caso del barrio barcelonés de Ciutat Meridiana.

En este barrio la diversidad es norma. Históricamente obrero, con gran presencia de inmigración del Estado, cada vez gira más hacia la multiculturalidad. Los extranjeros representan un 28,5% de la población, lo que ha supuesto que la “vergüenza” de hablar en catalán sin la formación correcta y de manera poco cuidadosa suponga un gran muro para la normalización del idioma. Lo reconoce el Yusif, pero también su amigo Sakab, y Carmen -nacida en Ecuador y con 20 años de arraigo en el barrio- e incluso Filiberto Bravo, representante de la Asociación de Vecinos de Ciudad Meridiana. Todos han sufrido aquel rubor a la hora de utilizarlo en el día a día. Por ello la tarea de la Plataforma por la Lengua, como recalca Eulalia Buch, jefe del área social, es la de “ensanchar la base” y conseguir “que los vecinos sientan hablar catalán cuando caminan por sus calles”.

Y una de las maneras más efectivas para lograr que la gente sienta hablar catalán cuando pasea es, sin duda, organizar un concierto en el centro de Ciudad Meridiana. Concretamente, en el antiguo campo de fútbol, ​​donde ayer los grupos satisficieron las atenciones de los diferentes públicos. Los niños, despegándose de los padres, tomó el control de la explanada al principio, con la presencia de los Ruc’n’Roll en el escenario y la colaboración de Vozes, un proyecto social que lucha por la integración en través de la música. Después, Mazoni, La Iaia, Koers, Mishima y Joan Garriga se encargaron de seducir la audiencia adulta. También la del grueso de asistentes del barrio, a pesar de que reconocían no seguirlos mucho antes de que visitaran el vecindario.

El concierto se percibió como una especie de celebración conjunta un año después de que la entidad por la lengua iniciara un plan de actuación en Ciutat Meridiana para fomentar el catalán. Desde entonces se han reactivado los talleres de conversación para gente adulta, y las reuniones de mejora de la lengua con la participación de la asociación vecinal han sido “todo un éxito”, aseguraba Bravo. Y mientras los versos catalanes enfilaban la noche, un grupo de personas venidas de otros puntos del Estado recordaban entre risas las primeras expresiones que aprendieron. Todas eran malsonantes, pero ayer todo valía. Y, así, el distrito de Barcelona con menos uso del catalán como primera lengua se convirtió en una especie de Canet Rock urbano, integrador y orgulloso de su diversidad.

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