POLÍTICA CULTURAL

Subirats quiere torpedear la rigidez de la administración
El comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona considera importante facilitar el acceso a la cultura porque “será esencial para subir en el ascensor social en el siglo XXI”

LAURA SIERRA Barcelona 06/26/2018 12:00

El problema de un debate con un catedrático de universidad experto en políticas públicas puede que no aterrice nunca a la difícil y compleja realidad. El comisionado de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Joan Subirats, en la conferencia que ofreció ayer en el Círculo de Cultura esquivó bastante bien el peligro. Utilizando símiles bélicos aseguró que quiere “torpedear” la arquitectura rígida y lejana de la administración para promover políticas culturales más descentralizadas, más cercanas y menos homogéneas. De hecho, citó concretamente programas como En Residencia (que lleva proyectos artísticos en los institutos) o Vozes y Caudal Musical (que trabajan en la integración a través de la música).

Según Subirats, es importante facilitar el acceso a la cultura porque será esencial para subir en el ascensor social en el siglo XXI, una posibilidad que en el siglo XX aseguraban sólo la educación y la salud. ¿Por qué ahora hay que sumar la cultura? Subirats recurre a Bauman: “Antes la educación construía misiles balísticos”, perfectos para apuntar a un objetivo concreto. Como está convencido de que vivimos la incertidumbre de un cambio de paradigma – “ya no podemos pensar en términos de crisis o de salir del túnel”, dice- cree que en esta época “necesitamos misiles inteligentes que puedan reprogramar en pleno quiere “, y eso quiere decir ciudadanos” flexibles, emprendedores, creativos, con capacidad de trabajar en grupo, innovar … “. “La mochila cultural es la que acaba confiriendo estas virtudes que la rigidez educativa no mujer”, expone. Por lo tanto, esto demuestra que la “educación informal” (música, danza, ocio …) no está considerada importante cuando en realidad es del todo fundamental.

Subirats defensa que estos conocimientos entren en el ámbito educativo y alerta del alto riesgo de generar desigualdades en caso de que no sea así. De ahí su obsesión por el acceso a la cultura. “La diversidad es un valor -defensa-. Esto nos obliga a cambiar muchas cosas. A hacer políticas culturales más descentralizadas, que tengan en cuenta la ciudad, los barrios, no pensar tanto en el canon y la excelencia como en los elementos que tenemos a la realidad para hacer emerger los valores que existen “, dice. Sus herramientas son una red de espacios densa y bastante bien repartida: 50 centros cívicos, 40 bibliotecas, 32 centros, 17 ateneos y 10 casas de la música. “Se deben repolitizar las políticas culturales: ver quién gana y quién pierde en cada decisión”, dijo. Subirats quiere pensar en “la Barcelona real, la metropolitana, de 3,2 millones de personas y 600 km 2”: “No saldremos con la Barcelona pequeña, de 1,6 millones de personas y 100 km2”, opina. Ninguna referencia a los grandes equipamientos, o las ayudas sectoriales, o los creadores.

Como le recordaron desde el público, no será fácil. Y no es que no se haya intentado antes. También es cierto que el Ayuntamiento tiene más herramientas que nadie: dedica 90 euros por habitante a la cultura, mientras que la Generalitat hay dedica 35 y Madrid, 58.

+ Info: https://www.ara.cat/cultura/Subirats-vol-torpedinar-rigidesa-administracio_0_2040396009.html?utm_medium=social&utm_source=facebook&utm_campaign=ara

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